Cómo y qué observar

Siempre que estamos presentes en una situación podemos "observar" lo que ocurre, pero la puesta en marcha de la técnica depende de nuestra actitud ante lo que observamos y de la forma en que recogemos la información observada. Se trata de entrenarnos para fijarnos en los detalles, decidir previamente qué queremos observar y recoger un relato de lo que vemos, escuchamos y sentimos, además de una descripción de los elementos contextuales. La recopilación de toda esa información será nuestro cuaderno de campo, que puede tener diferentes formatos según nuestras preferencias personales. 

El cuaderno de campo es nuestro relato, nuestro bloc de notas donde haremos una transcripción de lo observado con el grado de descripción que queramos. Conviene apuntar bien fechas y nombres que permitan clasificar la información a posteriori, utilizar comparaciones o datos concretos en lugar de adjetivar (por ejemplo, apuntar cuánto tiempo ha durado una actividad en lugar de decir que "ha sido muy larga" o "ha durado mucho"). También es interesante recoger información sobre nuestro estado emocional, nuestra actitud o cómo nos hemos sentido. 

El extrañamiento es una actitud que nos permite fijarnos en elementos que pasan desapercibidos al ser elementos pertenecientes a nuestra cotidianidad. ¿Cómo podemos extrañarnos ante una situación que nos es familiar? Una forma sería preguntarnos qué queremos observar antes de encontrarnos en la situación y jugar a "vernos allí por primera vez".

No todo lo que observamos y anotamos nos será útil. Si el proceso de evaluación lo permite, iremos afinando nuestra observación: buscaremos elementos concretos para poder realizar comparaciones con las experiencias que ya hemos recogido. La fase de vaciado es el momento en el que nos dedicamos a releer nuestras notas, esta vez bajo una mirada mucho más rica pues es posible que ya hayamos leído bastante sobre el tema o realizado entrevistas en profundidad.

 

> Podemos clasificar la información en fichas temáticas según los conceptos clave o indicadores de nuestra evaluación. 

Por ejemplo, si hemos estado observando talleres sobre educación afectivo-sexual y hemos determinado que uno de los elementos clave de nuestra evaluación es el cambio en los discursos sobre masturbación, vamos a apuntar en una ficha todos los discursos que hayamos detectado sobre esta cuestión, apuntando el lugar, la fecha, quién emite el discurso y en qué situación social (en una conversación privada, ante el grupo de amigos, como respuesta al o la tallerista, etc).Dos postits, cada uno con un concepto clave. El primero es "la primera vez", el segundo es "masturbación.

Observación participante

En ciencias sociales hay una larga tradición y bastante literatura disponible sobre el uso de esta técnica. Si bien los/as primeros/as antropólogos/as fueron definiendo la práctica etnográfica partiendo de sus experiencias en sociedades "exóticas", es decir, en el estudio (y construcción) de la alteridad, los debates actuales que beben de la reflexividad, de la caída de los ideales de la modernidad y de las críticas feministas y decoloniales, cuestionan la separación entre el yo - autor (universal, blanco, occidental, etc.) del otro - observado (que solía ser no occidental, no blanco). Sin embargo, en la intervención social todavía encontramos una jerarquía clara entre las personas que están en posición de tomar decisiones sobre políticas públicas, programas y servicios de intervención, y las personas a las que van destinadas esas políticas, programas y servicios. Pese a que cada vez se pone más en el centro la participación en la toma de decisiones, lo cierto es que la jerarquía institucional no es fácil de contrarestar. 

Cuando nos referimos a "observación participante" en la mayoría de los casos estamos hablando de una situación en la que la persona que observa (la persona investigadora) participa de la situación social. Pero, ¿es posible no hacerlo? ¿En algún caso es posible no influir en la situación que se observa si se está presente? 

 

Podemos distinguir la observación como participante o no en función del grado de participación. Por ejemplo, si somos una de las personas que facilitamos una actividad y a la vez recogemos información, podemos decir que es una observación participada. Somos parte de la actividad y podemos explicar cómo es la actividad desde ese lugar. Si nos limitamos a observar desde el fondo del aula, sin intervenir, podemos decir que se trata de observación no participante: somos ajenas a la actividad y nuestra posición es de observadora "externa" (que no neutral). 

En todo caso, más que esforzarnos en determinar si la observación ha sido participante o no, que no dejan de ser términos utilizados sobre todo en ciencias sociales y que sí serían importantes en una tesis de Antropología, es más útil que describamos las condiciones en las que hemos hecho la observación. Por ejemplo, definir cuántos talleres hemos observado, en qué lugares, si nos hemos situado al fondo del aula, si nos han interpelado o no, si hemos intervenido o no, etc. 

Os presentamos un ejemplo de investigación evaluativa en la que se ha utilizado la técnica de la observación:

En el artículo "Estereotipos del profesorado entorno al género y a la orientación sexual", de Sofía Díaz de Greñu y Rocío Anguita, encontramos la descripción del método utilizado y una interpretación de los datos obtenidos bajo un marco teórico que definen previamente. El objetivo es detectar ideas, representaciones y actitudes en torno al gènero y la diversidad sexual en el equipo docente en su medio. Para ello, realizan observaciones en el centro educativo, en diferentes contextos (aula, reuniones, espacios informales), y realizan un "registro de anécdotas" que viene a ser un registro de todos los comentarios y actitudes que detectan relacionadas con los ejes temáticos:

"Se plasmaron cronológicamente los comentarios, se describieron e interpretaron. Se optó por esta herramienta porque las anécdotas permiten revelar idees no reconocidas en ámbitos institucionales. Se prestó atención a conversaciones, preferiblemente informales, en descansos y reuniones de coordinación del profesorado donde aparecen marcados estereotipos. Se buscó la variedad de contextos (centros descritos anteriormente) y la diversidad de perfiles del profesorado en cuanto a trayectoria profesional, edad, formación, situación laboral, participación en proyectos de innovación, etcétera, para garantizar la triangulación de tiempo, de contextos y de fuentes" (p. 223).

Y para reflexionar un poco más... 

La observación es una técnica fundamental en la investigación cualitativa. Este tipo de investigación se suele distinguir de la basada en metodología cuantitativa en tanto que busca situar los datos en un contexto social dado, que resulta imprecindible para dotar de sentido a la información que se recopila. Los "datos cualitativos" no se distinguen de los cuantitativos en que son más o menos objetivos. Todos los datos están impregnados de subjetividad y objetividad a la vez, lo realmente interesante es cómo sometemos esos datos al contraste, a la comparación, a la interpretación y los relacionamos con un marco de sentido y una historia social. Por lo tanto, las técnicas de investigación cuantitativas (encuesta) y las técnicas cualitativas (observación, grupo de discusión y entrevista) son complementarias y se pueden combinar de diferentes formas, según los objetivos de nuestra evaluación y los recursos de los que disponemos.